Discurso de Diego Bunge en el ROTARY CLUB DE BUENOS AIRES reunión del 1° de febrero de 2017, en el Hotel Sheraton Libertador

“El problema de la Justicia y sus Soluciones: La Visión de FORES”

Amigos:

Honrado y agradecido por esta oportunidad de compartir con Vds. nuestra visión sobre un tema central y sumamente actual en nuestra sociedad. Represento a Fores. Fores no es debutante en este atril. Ya en 1979 el entonces Presidente, Horacio Lynch, habló sobre » La Justicia y el Futuro de los Argentinos”.

Fores es una ONG que ya ha cumplido sus 40 años de batallar por el mejoramiento del servicio justicia bajo todos y cada uno de los gobiernos que hemos tenido a lo largo de ese período. Siempre ha tenido una visión integral. En los ochenta produjo “ la Justicia Argentina en la Década de los Ochenta”. En los noventa produjo “ la Justicia: un Plan de Reformas al Sistema Judicial Argentino”. En la década pasada participó activamente en la Mesa Permanente del Diálogo Argentino colaborando con los esfuerzos de elaborar un Programa Integral de Reforma Judicial.

¿Porqué el tema de la Justicia y el Sistema Judicial   han adquirido actualidad y relevancia en nuestra Sociedad?. Por el grado de su deterioro y consecuente insatisfacción social de su funcionamiento. Es como con las cloacas y el tratamiento de aguas. Son servicios esenciales que subyacen a la superficie. Todos damos por sentado que existen y que funcionan adecuadamente. Como esos servicios se dan por sentado no se les presta atención normalmente, hay poco interés político en invertir en ellos e, incluso, en averiguar cómo funcionan por parte de la población. Ahora, cuando suben los vahos malolientes, cuando se sufren las inundaciones y sus consecuencias catastróficas, cuando se hace palpable la falta de agua corriente, la sociedad civil empieza a valorar lo que es esencial y le falta. Por eso reclama. Cada vez más y de las maneras mas diversas. Lo mismo pasa con la Justicia y el Sistema Judicial. Nos ocupamos de ello ahora porque el nivel de deterioro es profundo, grave y viene arrastrándose por décadas.

Las soluciones no son ni serán mágicas, rápidas, ni efectistas. Implicarán un proceso largo, necesariamente persistente, sistémico y sistemático. No debemos dejarnos llevar una vez más por los atajos, a los que solemos recurrir, agravando el deterioro.

Fores encara el tema desde dos premisas fundamentales: a) Perspectiva del usuario ( justiciable), abarcando en ese concepto tanto a quien se puede considerar carente de recursos o vulnerable como a quien sí tiene recursos y debe resolver complejos problemas patrimoniales, y b) Perspectiva sistémica. El sistema judicial para Fores no se circunscribe en el funcionamiento de “ la Justicia” vista como meramente el Poder Judicial y, más aún, tan solo el Poder Judicial Federal o Nacional. El sistema judicial es mucho más: comprende también a los Poderes Judiciales de las 23 Provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, su interrelación con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con los Consejos de la Magistratura, los respectivos poderes ejecutivos y legislativos, organismos o entes públicos centralizados o descentralizados ( servicios penitenciarios, registro de reincidencia, fuerzas de seguridad, registros de propiedad inmueble y automotor, de créditos prendarios, organismos de contralor de actividades en particular). En suma, un campo mucho más vasto y complejo.

En una excelente publicación aparecida a fines del año pasado, Eduardo Fidanza, Antonio María Hernandez y Daniel Zovatto, titulado “ Argentina: una sociedad anómica” Eudeba 2016 nos muestran cuantitativamente que lo que señeramente marcara en su obra de 1992 “ Un país al margen de la ley” Carlos Santiago Nino está plenamente vigente hoy.

Al hacerlo un cuarto de siglo luego, los autores nos muestran que los cuatro anhelos más valorados como logros de la sociedad por los argentinos son:

Que se apliquen y respeten las leyes.

Que no haya delincuencia.

Que haya menos diferencia entre ricos y pobres.

Que ( la sociedad) sea más democrática.

Claramente, hay una relación directa entre cuanto menos las dos primeras aspiraciones ( “Que se apliquen y respeten las leyes “ y “Que no haya delincuencia”) con la vigencia y el respeto de los derechos y garantías de los habitantes de nuestro país. Y en ello, con el ágil, transparente, independiente y eficaz funcionamiento de nuestro Sistema Judicial.

La falta de su funcionamiento adecuado ha causado enorme insatisfacción en nuestra población, que tiene diferentes reflejos. Así, por un lado podemos ver por Crónica TV a modo de documental – o casi como serie de Netflix- recurrentes piquetes, tomas de comisarías, escraches por tubas violentas en fiscalías y juzgados y actos de represalia vandálicos en casas de victimarios por parte de familiares de víctimas de delitos. La constante: los que participan consideran que no encuentran su debido tratamiento por los mecanismos policiales y judiciales institucionalizados. Por otro lado, vemos cómo ante la presión de los medios y de organizaciones de la sociedad civil que nuclean a afectados por lo que se considera mal funcionamiento del sistema ( p.ej. Madres del Dolor, Usina de Justicia), se busca dar cabida en procesos penales a las víctimas, en forma independiente y adicional al rol del fiscal actuante, que es quien representa – o debe representar- el interés general de la sociedad en el proceso. Así, ante hechos resonantes de violencia vemos anunciadas iniciativas de sanción de nueva legislación penal juvenil, aparentemente en su reacción. Es decir, hoy recibimos desde distintos sectores de nuestra sociedad propuestas de reformas que si bien justificadas por el curso de los acontecimientos y el deterioro de la prestación del servicio justicia, se perciben a primera vista puntuales, reactivas, asistemáticas, que no forman parte de un plan integral de reforma de la justicia y, mucho menos, de su implementación.

Es más, dentro del propio Poder Judicial tal insatisfacción produjo como reacción la creación de un colectivo denominado “ Justicia Legítima”, (http://justicialegitima.org/mision.html) , que si uno lee su Misión pareciera que busca el acercamiento a la sociedad civil del Poder Judicial, “ democratizándolo” como respuesta a lo que allí se entiende es “ un discurso hermético, endogámico y corporativo” de sus integrantes. Sin embargo, ello implicó en la práctica un alineamiento de sus integrantes con las políticas del Poder Ejecutivo de turno, viéndose ello reflejado en importantes reformas legislativas en la estructura del Consejo de la Magistratura y la Justicia en diversos fueros, funcionamientos e instancias. Formó parte de la fractura social, profundizando diferencias ideológicas con importante conmoción en nuestra sociedad. En virtud de la reacción en su contra tenemos hoy un mapa del poder judicial federal y nacional plagado de acciones de inconstitucionalidad con fallos decretándola y medidas cautelares que traban el diseño que se le quería dar bajo la óptica de ese colectivo. Ese proceso ha quedado frenado e inconcluso. Uno nuevo debe delinearse de acuerdo a un nuevo plan integral de reforma.

Hoy, por primera vez en nuestra historia, hay una concepción de plan integral de reforma del Sistema Judicial Argentino. Ese plan es Justicia 2020 (justicia2020.gob.ar) y se ha presentado como un plan de reforma integral, de reforma sistémica lo que implica que para su éxito debe tener implementación sistemática, de acuerdo a un plan estratégico plurianual, que inevitablemente toca a diversos sectores del Sistema Judicial Argentino y a todas y cada una de las jurisdicciones ( 25) en las que está subdividido nuestro país. Su éxito depende no solo de su concepción como tal. Sino particularmente de su acertada implementación. En un contexto convulsionado y difícil, no solo por la complejidad propia de la inmensa tarea a llevar a cabo, sino también por lo que viene de arrastre y por las resistencias al cambio.

En 2014 Fores puso en práctica lo que viene sosteniendo invariablemente desde hace cuatro décadas: que la justicia es un sistema y, como tal, debe ser abordado de manera integral, no con medidas aisladas sino como un conjunto interdependiente, y que eso requiere de dos miradas simultáneas, su solidez institucional como elemento imprescindible de la vigencia plena de las instituciones republicanas (con la independencia como valor principal) y su eficiencia funcional como organización al servicio del ciudadano, porque las mejores estrategias suelen fallar a la hora de la ejecución. El producto de ese esfuerzo fue una Agenda Anotada para la Justicia Argentina 2020(https://foresjusticia.org/2016/02/29/justicia-2020/), claro antecedente del plan actualmente adoptado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, un documento operable, una guía para la acción, no un diagnóstico más de los muchos y buenos que hay en el país. Luego de hacer muchos talleres participativos a los que vino quien quiso, jueces, ONG, ciudadanos, empresarios, entregamos esa agenda a todos los ganadores de las PASO. Todos, sin excepción, lo recibieron muy bien.

Hay aspectos institucionales, normativos, del marco de actuación de los diversos actores que contribuyen al producto final justicia, de acceso a la justicia ( lo que incluye los regímenes de tasa de justicia pero también los de los honorarios profesionales de los abogados, mediadores y otros auxiliares de la justicia como peritos), de gestión del tribunal y de cómo se presta el servicio profesional por los abogados a sus clientes.

Para que una reforma del Sistema Judicial pueda llevarse a cabo debe ser:

Integral comprendiendo no tan solo a el o los Poderes Judiciales institucionalizados, sino también a todos los actores que de una manera u otra participan a modo de insumo en el producto final que recibe el usuario: Justicia.

Participativa no solo en cuanto a organizaciones de la sociedad civil interesadas en el tema, sino también a quienes luego la van a tener que aplicar ( administradores, jueces, abogados, legisladores, profesores).

Sistémica en su concepción y sistemática en su aplicación.

Plurianual, con un claro plan estratégico de implementación por etapas que lo torne predecible y posible.

Con Toma de Posición sobre los Pilares Fundamentales. Deben definirse aspectos básicos del Sistema Judicial sobre los que históricamente se ha preferido no ocuparse ( “ De éso no se habla…”) y que en los últimos años se han puesto en abierta y pública discusión, tales como la independencia judicial, el diseño institucional de instituciones como el Consejo de la Magistratura y su relación con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el rol y funcionamiento de esta última, Perfil del Juez, Selección y Remoción de Jueces y Fiscales, el Rol del Abogado en Sociedad, reglas que hacen a su formación, capacitación continua, habilitación profesional, reglas éticas a las que deben someterse magistrados y abogados, la participación de los usuarios del Sistema Judicial en su diseño y contralor. Si se seguirá trabajando con métodos y procesos de trabajo del Siglo 19 en el Siglo 21. Si se aplicarán las reglas de Gobierno Abierto a tan importante servicio en sociedad.

Todo ello desde la perspectiva del usuario del servicio, el justiciable, sea éste rico o pobre. Esté en la Capital Federal o en La Quiaca. Todos tienen el Derecho Humano a la Tutela Judicial Efectiva.

Fores no es un club de abogados, porque estamos convencidos de que la justicia no es un problema de los abogados sino de toda la gente que la necesita, tanto los sectores más vulnerables como el gran inversor.

Fores mantiene su independencia, y de hecho tiene en funcionamiento un Observatorio del Programa del Gobierno, y en esa fase es escuchado también cuando critica. Ese Observatorio también requiere de la colaboración de los ciudadanos.

Todos los miembros del Comité Ejecutivo estamos personalmente a disposición de cada uno de ustedes para canalizar inquietudes y escuchar sugerencias. Por supuesto, les pedimos también que nos apoyen (https://foresjusticia.org/colaborar/) .

Muchas gracias.

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